Mi primera "Carrera del Pavo"

 28 de diciembre de 2017   

Lucía Martín
5ºB Primaria. La Lastrilla.
CRA Los Almendros

Todo empezó uno de los tantos días que acompañaba a mi padre a entrenar  con su bicicleta para la “Carrera del Pavo.”

Esta carrera es una competición de ciclistas que se celebra siempre el 25 de diciembre en Segovia. Se llama así porque el premio del ganador es un pavo. Es distinta a otras carreras ciclistas porque en esta las bicicletas no tienen cadena ni pedales, por lo que tienes que avanzar con el impulso y el movimiento de brazos y caderas. Hay que intentar alcanzar la mayor distancia posible sin poner los pies en el suelo, y sin impulsarse con las ruedas. El ganador es el que llega más lejos. Si llegan varios a la meta hay que desempatar.

Hay que subir en menos de 500 m una altitud que iguala la del final del Acueducto que creo que son 28 m y todo eso sin dar pedales, y sin poner el pie en el suelo.

Bueno, pues ese día, ya cansada de correr detrás de mi padre y su bici para cogerle los tiempos para ver si superaba los de años anteriores. Me senté en un banco y empecé a pensar que yo también lo quería hacer, quería probarlo.

Cundo volvíamos a casa con la bicicleta, le dije a mi padre que yo también quería hacerlo, al principio me dijo que no, que era muy complicado y duro y que también era muy peligroso tirarse por una cuesta tan empinada. Pero al final le convencí. Me hizo una bicicleta adaptada para la “Carrera del Pavo” aunque no creáis, llego al suelo de puntillas.

Después de días de entrenar conseguí coger el equilibrio,  no me caía de la bici y cada vez avanzaba más metros. Cada día entrenábamos en cuestas mas empinadas, sin tráfico ni gente que nos viera, éramos un equipo y estábamos en secreto.

Llegó el 25 de diciembre, no sabía si quería que llegara o no. Los nervios nos hicieron madrugar, casi no hice caso a los regalos de Papa Noel. Teníamos que llegar pronto a la plaza del Azoguejo para poner las bicicletas en orden e inscribirnos para coger el dorsal. A mí me tocó el 93, que  me dio suerte.

Cuando llegué allí me dio pánico porque vi a chicas mucho más mayores que yo y muy bien equipadas. Además me miraban como diciendo ¡Qué va a hacer esta pequeña! También me rodearon de micrófonos y cámaras porque iba acompañada de mi padre que ya le conocían de otros años. Nos entrevistaron y ya está, a tirarse por la cuesta.

Me tiré de los primeros y frenando porque tenía un poco de miedo y mi madre más, por si me caía. Fui  avanzando recordando todos los consejos y trucos que mi padre me había enseñado, puse todas mis fuerzas y cuando puse el pie en el suelo me di cuenta que nadie más subió tanto como yo en la categoría de féminas.

Por mi estaba tranquila pero ahora tenía que acompañar y animar a mi padre que también había sido mi maestro con toda la paciencia que ha tenido.

Al final ganó y se llevó a casa el 7º pavo después de hacer tres carreras para desempatar. ¡Menuda paliza!

Lo más bonito es que subí al pódium por primera vez con mi padre, mi maestro.

Lucía Martín. Alumna de 5º B