COLEGIO DE LA LASTRILLA

- Diciembre  2007-

3 de Diciembre de 2007


Leyendas Segovianas.

Alumnos de 5º de La Lastrilla

 

 


LA  HISTORIA  DEL  ACUEDUCTO  SEGOVIANO

Cuando  llegamos  al  Acueducto, nos estaba  esperando  una  guía  turística. Que nos  enseñó  el  acueducto  y nos estuvo explicando quien  lo construyó y nos contó la leyenda del acueducto:

Era  una  mujer  que  estaba  harta  de  ir todos los días a  por  agua  tan  lejos y pensó : daría mi alma si no tuviera que ir a por agua tan lejos. En ese momento, se  le  apareció el  DEMONIO  y  le  propuso  construir  un acueducto a cambio de su  alma.

La  chica  pasó  una  noche  muy mala, pensando que  iba a  dar  su  alma  al DEMONIO por  construir  un  acueducto.

 Entonces, la  VIRGEN  DE  LA  FUENCISLA hizo  que amaneciera más pronto,  para  que  EL  DEMONIO  no  consiguiera  su  objetivo de terminar el ACUEDUCTO, porque  si  no  iba  a  perder  su  alma.

Amaneció  y  el  DEMONIO  no  consiguió  construir  entero  el  ACUEDUCTO  aunque  sólo  le  faltaba  una  piedra y así  salvó su alma.

Y  en  su  honor, han  colocado  en  el  hueco  a la VIRGEN DE LA FUENCISLA.                                    

 SINAGOGA MAYOR 

Existe una leyenda que cuenta que en el año 1410 el sacristán de la iglesia de SAN FACUNDO estaba endeudado y nadie le quería prestar dinero.

Fue a pedir un préstamo a un usurero judío. Éste  accedió a darle el dinero si a cambio le entregaba una hostia consagrada. El sacristán aceptó y una noche se realizó el cambio en la calle hoy llamada “MALCONSEJO”, por lo que esa noche ocurrió en ella.

El judío se reunió con otros judíos en la SINAGOGA y decidieron arrojar la hostia consagrada en un caldero de agua hirviendo que tenían puesto al fuego.

Pero antes de llegar a rozar el agua, la forma se detuvo en el aire, la sinagoga empezó a temblar y un muro se abrió de arriba a abajo: por allí salió mágicamente el Cuerpo de Cristo y sobrevoló toda la ciudad para ir a refugiarse al monasterio de Santa Cruz. Dicen que para entrar hizo un pequeño agujero en la puerta que nunca se ha podido tapar.

Desde entonces, la sinagoga se convirtió en un templo cristiano y se estableció, en acción de gracias una fiesta anual llama Catorcena, que se celebra cada año en una de las catorce iglesias que había.

Y muchas cosas más que ya os iremos contando.